EL SILENCIO ANTE LA VIDA SALVAJE
Psicología de la fotografia de fauna
Prólogo
Quien ha tenido la oportunidad de caminar solo por la naturaleza junto a su cámara puede llegar a entender perfectamente de que sentimiento quiero referirme. El sentimiento es de conexión con la autenticidad que solo puede darte la naturaleza y sus habitantes. Existe una transferencia entre lo que hay fuera y dentro de nosotros, como si de un trasvase de agua entre dos recipientes hallaran el equilibrio milimétrico repartidas en dos mitades. Esa co-transferencia influye en nuestras áreas neuropsicológicas porque agita nuestras neuronas que son las encargadas de transformar los estímulos del mundo en señales y significados para el ser humano.
Quien ha tenido la oportunidad de sentirse pequeño ante la inmensidad de las montañas o el vértigo de haber ascendido hasta lo alto de un acantilado y contempla lo que nos rodea, entiende ese sentimiento de que nuestra vida no es solo nuestra. Nuestra existencia es un eslabón entre cadenas de otras existencias unidas a otras y que correlacionan entre si, vibrando en una armonía que si no la haces consciente, la puedes pasar por alto.
Y eso me pasó a mi. Pasé por alto la naturaleza, sus plantas y animales, sus paisajes y sus formas. Durante años, cerré la visión que tenia de niño de maravillarme con nuestro planeta. Cerré esa visión de manera inconsciente, por supuesto, y no porque perdiera la capacidad de asombro. Fue secundario lo que un día fue un sueño constante con ir al polo norte o la Antártida, a la selva del Amazonas o al desierto del Sahara. Podríamos decir que reprogramé esa mente libre de niño por la de un adulto preocupado por otras metas no menos importantes, pero perfectamente compatibles con esta bonita afición de observar y caer rendido ante la belleza de la tierra.
De niño quería ser explorador, y de eso, todos mis juguetes lo sabían. Pero de mayor, la exploración que hice fue hacia los misterios de la mente a través de la psicología. A lo cual dedico gran parte de mi vida, pero no toda. Al descubrir los entresijos de la mente surgió de nuevo esa conciencia cristalina de los niños, ya que, entendí que yo no soy mis pensamientos, tampoco mis emociones, pero, entonces, ¿quien soy?
Soy que el observa y le da significado a todo lo que experimenta.
Reflexioné esta frase, durante meses o quizás años después aun la sigo meditando, he recurrido a esta frase como si de un mantra se tratase y te explico porqué. Somos altamente reactivos a la realidad, extremadamente conectados con nuestros pensamientos y sobre todo , con nuestras emociones. Y he aquí, todos nuestros dilemas existenciales como personas. El poder de la mente es hacerte creer lo que piensas, por lo cual, si un día te levantas con una idea destructiva o creativa en la cabeza, créeme que será muy difícil de desviar hasta que se realice la transferencia de esa idea a tu sistema de creencias, ese lugar del cerebro donde guardamos nuestras normas, reglas, esquemas, figuraciones, etc. una vez asumida esa célula de información será complicado cambiar su significado. Por ello, en psicología cognitiva conductual trabajamos con los pensamientos, las emociones y el impacto que tiene en nuestro comportamiento.
Te contaba que me perdí muchos años de tener esa visión de explorador que tenía de niño, hasta que un día, el vacío llamó a mi puerta. Un agujero negro de insatisfacción constante a las puertas de mi atención, que se posaba en lo cotidiano, en lo efímero del consumismo, en las relaciones sociales esporádicas y cada vez menos profundas.
El vacío llamó junto a la tristeza. Porqué vivir es difícil para todo ser, lo que ocurre que a nosotros los humanos, tal como tenemos montada la sociedad, nos es muy fácil huir hacia muchos lugares, que como decorados de feria, nos seducen las formas y las sensaciones que bien poco duran. Los refugios que han creado los dueños del sistema se resumen en mantener tu atención todo lo posible, jugar con nuestras emociones para manipular la psique, y es que resulta, que saben del poder que tiene la mente en asociar y en curiosear, aun saben mas los beneficios que reportan a las grandes corporaciones.
Lejos de adentrarme en este mensaje pesimista y demasiado realista en nuestra actualidad, quisiera expresar como la fotografía de fauna ha sido el punto de inflexión entre la esencia de mi niñez junto con mi profesión de adulto. Hay un dicho que dice que “la psicología está en todo pero no todo es psicología”. Quiere decir que todo lo que nos rodea nos influye y provoca reacciones internas ante los estímulos externos, por lo que así nace la idea de este libro, justo para encontrar como la fotografía de fauna evoca en todo mi ser un entramado de significados que conecta y asocia diferentes elementos de nuestra naturaleza como especie como con el medio ambiente.
La fotografía de fauna es una clave terapéutica que nos conecta con la capacidad de observación en base a la calma, compasión, admiración, veneración, paciencia y aceptación. Se convierte en una herramienta vital para el día a día, precisamente porque el ejercicio de detenerse a contemplar en silencio, a esperar largas horas esperando un momento único e irrepetible, regula nuestra reactivada emocional, esa de la que te hablaba antes, que tantos problemas nos acarrea cuando la vida aprieta.
Es una práctica deliberada de aceptación de que la naturaleza es ingobernable y que obedece sus propias normas, y una de ellas, es la libertad de lo salvaje, el ser que ha venido a ser lo que es y nada mas. Fomentar nuestra capacidad atencional observando aquello que no podemos controlar, solo contemplar, sin enjuiciar si lo que hace el animal está bien o mal, hace que podamos despegarnos de nuestra reactividad emocional en otros apartados de nuestra cotidianidad.
Observar la fauna salvaje es un acto de amor a nuestro planeta, porque solo detrás de la cámara, la vida se visualiza dos veces. Aprender a leer la luz implica un análisis mas profundo de la realidad por lo cual, abre el camino a una conciencia ampliada, un conciencia aplicada y una conciencia practica que germina en el fotógrafo agradecido tan solo por estar y poder ver lo que tiene desarrollándose delante de sus ojos.
Esta aventura es la integración de mis dos pasiones, la psicologia y la fotografía, da igual en que orden, ambas son complementarias e indivisibles en mi manera de procesar la realidad. Queria con esta obra exponer que correlatos científicos explican esta gran pasión por la fotografía de fauna y como esta, representa una terapia oportuna si misma, siempre y cuando sepas canalizar toda esa actividad emocional constante que agita nuestra existencia, y que solo en encuentra calma en el silencio ante la vida salvaje.
PRÓXIMAMENTE EN 2027
